Keychain

¿Compraste una Mac de uso y ahora no tienes la clave de Administrador?

Este problema es muy recurrente, y bien puede ser que nunca hayas tenido la clave o bien que la olvidaras, pero ¡que no cunda el pánico! Aquí tienes la solución:

1.- Primero tienes que arrancar tu MacBook en modo consola, o el llamado “Single user mode” ¿cómo? para hacer esto deberás reiniciar tu Mac y mantener presionadas las teclas “Comando + S” (Comando o command es la tecla que está justo antes de la tecla espacio) durante el arranque, como verás la Mac empezará arrancar mostrando en modo consola.

2.- Hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos en modo consola, lo primero que tenemos que hacer aquí es montar la unidad a la que queremos acceder, normalmente será tu disco principal el cual se nombra como “/”. El comando que debes ejecutar es:

sudo mount -uw /

 

3.- Ahora solo necesitamos borrar un archivo que es el que hace que la Mac detecte que ya se inició por primera vez. El comando a ejecutar es el siguiente:

rm -rf /var/db/.AppleSetupDone

Hay que tener cuidado con este comando ya que tenemos permisos de administrador y no queremos borrar otra cosa salvo ese archivo en particular.

4.- Por último utilizaremos el comando para reiniciar la computadora:

reboot

Ya una vez reiniciada tu Mac comenzará el proceso de configurar tu computadora como si fuera un nuevo equipo y es entonces cuando te pedirá crear un nuevo usuario en donde podrás volver a tener acceso a todo ya que serás nuevamente administrador. Aunque si intentas crear una cuenta con el mismo nombre de la que perdiste el password no te dejará hacerlo, ya que el usuario aún no ha sido borrado del sistema, lo que puedes hacer es crear una cuenta con un nombre diferente y después quitarle el password a la que quieres recuperar y setear uno nuevo.

Espero la información les sirva para recuperar sus contraseñas y disfrutar de su Mac 😉

Es por todos los usuarios de Windows conocido que despues de un tiempo de tener instalado Windows en su computadora, el sistema tiende a volverse más lento, obligando así a formatear la computadora para reinstalar el sistema operativo. Este y otros problemas de el sistema operativo más popular a nivel mundial son a causa de una mala planeación del sistema desde su creación y que a estas alturas es casi imposible resolver sin restructurar por completo el sistema operativo.

Una explicación sobre todo esto la he encontrado en Obux:

En MS-DOS, como en UNIX, como en VMS, las aplicaciones se instalaban en un directorio, en el que uno colocaba todos los ejecutables, librerías, archivos de configuración, ficheros de datos, etc. que necesitara el programa para su funcionamiento. Esta metodología era bastante limpia porque permitía tener todo lo necesario en un único lugar del disco. MS-DOS era monousuario y monotarea, es decir, no había más que un usuario en el sistema (más bien el concepto de usuario no existía) y sólo podía ejecutar una aplicación en cada momento. Por tanto sólo había una configración posible, y bastaba con guardar la configuración en un archivo dentro del mismo directorio del programa. Si además la aplicación generaba documentos, como sucede por ejemplo con un procesador de texto, éstos podían guardarse en el mismo directorio también o, mejor, en otro diferente, lo que facilitaba la realización de copias de seguridad.

UNIX (antepasado de linux, por decirlo rápido aunque mal) fue desde el principio un sistema multiusuario y multitarea, de modo que tenía que resolver el problema de cómo guardar la configuración personal de cada usuario para cada programa. Para eso se ideó un tipo especial de archivo, cuyos nombres comenzaban por punto (.) que no aparecía por defecto al mirar los contenidos de un directorio; además cada usuario tenía (tiene) un directorio personal donde guardar sus archivos, incluídos los de configuración.

Este sistema tan simple tiene algunas ventajas que pasan desapercibidas sin una reflexión detenida. Por ejemplo, el tema de los permisos. Un usuario jamás tiene por qué tener permisos de escritura en el directorio donde está el programa con “sus cosas”. Sólo tiene que tener permiso de escritura en sus archivos y sus configuraciones, que cuelgan todos a partir de su directorio de usuario (en linux es /home/nombre-del-usuario). La otra ventaja es que un usuario no tiene por qué tener permiso de lectura (y mucho menos de modificación) de los directorios de los otros usuarios.

Cuando Microsoft desarrolló Windows tuvo que enfrentarse a nuevos problemas, para los que posiblemente reflexionó poco. Y alguna mente privilegiada de redmon pensó: “creemos el win.ini”, un archivo donde guardar la configuración de Windows. Y más adelante ¿por qué no creamos un servicio en el API de Windows para que los desarrolladores añadan la configuración de sus propios programas al win.ini, y así centralizamos todo? Hay que pensar que en su primera época Windows todavía era monousuario y su sistema de archivos (FAT) no permitía asignar permisos a los ficheros.

La cosa se complicó cuando llegó la idea multiusuario a Windows. El win.ini ya no servía, PORQUE SÓLO HABÍA UNO, y diferentes usuarios querían tener diferentes configuraciones. Para mayor desastre los desarrolladores se habían acostumbrado a meter sus configuraciones en el win.ini. Así que la misma mente privilegiada de redmon (u otra todavía más impresionante) dijo ¡Hágase el registro! El registro es una especie de base de datos donde se guardan todo tipo de configuraciones de hardware, de Windows, de programas y de usuario. Todo mezclado, como en el cambalache de Discépolo.

Más adelante (con Windows NT y luego con XP) se introdujo un nuevo sistema de archivos (NTFS) que permitía permisos en los ficheros, y se creó una infraestructura para que cada usuario tuviera su espacio propio, pero ya era demasiado tarde. El registro se había convertido en un auténtico monstruo, una estructura que crece en las máquinas Windows hasta el tamaño de varios GB y es el verdadero culpable de que los Windows se vuelvan lentos como tortugas en el arranque al cabo de unos meses de uso.

Otra consecuencia sorprendente: un usuario de linux, o de Apple (puesto que MacOS está construído sobre UNIX) es que en estos sistemas se puede instalar un programa, en general, copiando los archivos a cualquier lado (aunque haya un sitio recomendado para colocarlos) y los programas FUNCIONAN sin más. En Windows, como todo el mundo sabe, esto no es posible (salvo casos muy raros, normalmente en programas que vienen del mundo linux). Los programas hay que INSTALARLOS. ¿Por qué? Sencillamente porque además de copiar archivos tienen que meter cosas en el registro.

Lo peor es que ya es demasiado tarde para cambiar los hábitos de los usuarios y los desarrolladores. Todo el mundo es capaz de escribir en el registro y muchísimos programas suponen que pueden escribir donde les parezca: por eso es tan fácil para un virus instalarse en el sistema. Con Windows Vista han hecho un tímido intento de prohibir por defecto y pedir permiso cuando alguien intenta escribir en el registro o en los directorios del sistema, pero las preguntas son tan frecuentes que los usuarios simplemente desactivan esa opción. Y vuelven a estar expuestos.

Es un desastre.

Autor: Francisco Serradilla, poeta y doctor en Informática. Su línea principal de investigación se refiere al desarrollo de Softbots (Robots Software) y Agentes Inteligentes en Internet.

Ahora ya saben parte del porque Windows es un mal sistema operativo, realmente solo empezo copiando rapidamente al sistema operativo de Apple, y logrando que sea el sistema operativo más utilizado. Esto ha logrado también que las personas piensen que los errores de Windows son comunes en una computadora, como el tener que reiniciar despues de cada instalación de un programa, como el hecho de que la computadora se realentize con el paso del tiempo, como la idea de que los virus son algo normal en una computadora, cuando esto no es verdad. Así que aprovecho la oportunidad para recomendarte que pruebes otros sistemas operativos como Linux, MacOs, FreeBSD, Solaris, o cualquier otro, decide tú, no dejes que otros decidan lo que tienes que utilizar.

Si eres una de las personas que estaban esperando la versión 3 de la suite ofimática OpenOffice entonces te alegrará saber que ya está disponible para descargar en español.

En realidad hace unos días ya que fue liberado, sin embargo la versión en español tarda unos días más por motivos de traducción, puede ser descargado para la plataforma que utilices, ya sea Windows, Mac o Linux.

Las novedades de esta versión no son muchas estéticamente hablando, una de las novedades más esperadas es la posibilidad de abrir documentos de Office 2007 de manera nativa, esto es sin instalar ningún complemento, también la compatibilidad con la plataforma Mac de manera nativa, un lavado de cara a Calc el equivalente a Excel, entre otras cosas.

Como curiosidad es que el día que salio disponible esta versión los servidores se cayeron, con lo que se puede apreciar la popularidad que esta suite de programas de oficina está teniendo, si no quieres pagar una licencia de Microsoft Office, prueba OpenOffice, que sirve para lo mismo y es gratuito.

Puedes descargarlo desde los siguientes enlaces:

OpenOffice 3 Para Linux

OpenOffice 3 Para Windows

OpenOffice 3 Para Mac

A alguien se le ocurrio empezar a comparar los principales Sistemas Operativos con los tipos de comida que existen, los resultados son bastante comicos, mira que comparar a Windows con la comida rápida 😉 :

Windows: Comida Rápida

  • Es fácil de conseguir.
  • Sirve para saciar el apetito, pero tiene carencias nutricionales.
  • El usuario tiene muy poco control sobre la personalización de la comida (con queso, sin queso, con pepinillos, sin pepinillos y poco más).
  • Las condiciones higiénicas y sanitarias de preparación (seguridad) son dudosas.
  • La publicidad sobre el producto raramente refleja el producto real (prometen mucho más de lo que el comprador recibe al adquirirla).
  • Siempre hay que pagar un poco más para obtener ciertos extras (bebida grande, extra de patatas, etc.).
  • Aunque aparentemente existen muchas variedades de productos, al final, casi todas saben a lo mismo.
  • Las hamburguesas dicen ser de carne, pero no tienes manera de comprobarlo.
  • si algún plato te desagradó, estaba mal preparado y te sentó mal, no te explicarán qué pasó. Te dirán que en el nuevo menú de la carta ya no existe tal problema.
  • Siempre se quejarán de la comida de otros restaurantes y dirán que la suya es mejor, pero ellos hacen las mismas hamburguesas de siempre.
  • Los dueños de los restaurantes de comida rápida dicen ser filántropos, pero jamás regalarán su producto a menos que tengan un beneficio comercial en tal acción.

Mac: Comida Gourmet

  • Es cara.
  • La presentación es casi más importante que el producto en sí.
  • El usuario no puede aderezar libremente la comida. Tiene que comerla como se la sirven y si cuestiona el sabor, generalmente se le tachará de tener mal gusto.
  • Mucha gente la come no porque crea que es más sabrosa, sino porque al hacerlo aparenta ser un entendido culinario frente a sus amigos.
  • Sólo la consigues en lugares exclusivos, donde cosas comunes que podrías conseguir en otros lados salen muchísimo más caras.
  • Siempre innovando y reinventando, aunque a veces no por agradar al usuario, sino por mantener vivo el negocio.
  • Te aseguran que está elaborado con lo mejor de lo mejor, pero no te dejan entrar a la cocina a ver cómo lo hacen.
  • Si algún plato te desagradó, estaba mal preparado o te sentó mal, no te explicarán qué pasó, aunque te regalarán un descuento para tu próxima comida.
  • Para ellos, la comida que se hace en otros lados es de mala calidad, aunque no la hayan probado nunca o alguna vez usen sus recetas en sus propios platos.
  • El Gourmet se acercará como una persona sencilla, cercana y espontánea, pero apenas empiece a hablar de sus cosas, te darás cuenta que está en un nivel que no te puedes permitir. Sencillamente lo hace por que es bueno para la imagen de su negocio.

Linux: La Comida Casera

  • Siempre estuvo ahí, no se inventó por negocio, sino por necesidad y por placer.
  • Se ajusta a todos los bolsillos, puede ser barata, cara o incluso gratuita.
  • Se cuida la presentación, pero lo importante es la comida.
  • Puedes compartir las recetas con tus amigos. No hay secretos.
  • La puedes hacer tú, un amigo, o puedes recurrir a restaurantes de comida casera, hasta te la pueden llevar a casa o hacértela por encargo.
  • A veces se te puede quemar, pero a la próxima ya sabes cómo evitarlo y te saldrá cada vez mejor.
  • Puede ser jugosa a la vez que muy nutritiva, y la puedes combinar con otros platos.
  • Si la compartes con alguien que la necesita, no vendrá un empleado a decir que tu invitado que no paga no tiene derecho a estar en el restaurante.
  • No hace falta sacarle fotos y disfrazarla para que se vea apetitosa. Lo que ves es lo que obtienes.
  • Para toda la gente, para todas las ocasiones. Hay recetas sencillas y elaboradas, platos para matar el “gusanillo” y para “hincharte a comer”.
  • Existe una variedad inmensa de recetas. Y las puedes usar y modificar a tu antojo.
  • Los demás cocineros son gente como tú, puedes hablar cara a cara con ellos, sencillamente por que les gusta lo que hacen, les encanta la cocina.
  • Aunque por la calle y en la televisión se ve mucha gente yendo a restaurantes de comida rápida y de comida gourmet, hay mucha más gente de la que imaginas que cocina en casa.
  • Los utensilios y productos que necesitarás para prepararla están disponibles en cualquier tienda, o incluso puedes utilizar utensilios caseros y antiguos que tengas en casa.
  • Una vez que la tienes servida en tu plato, lista para comerla, te darás cuenta que nada de lo que puedas comprar por ahí se compara con tu propia comida casera, preparada a tu gusto.

Fuente: Bitácora de JesuSdA